El periodista Hugo Möller despidió a César Luis Menotti

Lo hizo en su portal de noticias «El Ciudadano», y de esta manera:

Un domingo triste, este del 5 de mayo de 2024. Murió César Luis Menotti.

Lo primero que se me viene a la mente es aquel tremendo abrazo que le dio Jorge Olguin, apenas finalizó el partido contra Holanda, que ganó Argentina en el alargue, consagrándose campeón mundial por primera vez, en el estadio de River.

“Gracias por confiar en mí”, le expresó Olguín, con lágrimas en sus ojos, mientras el Monumental explotaba de alegría.

Menotti lo había sostenido como marcador de punta, que no era su puesto habitual, a pesar de los cuestionamientos a ese cambio de posición.

Lo segundo que se me viene a la mente son las gambetas endiabladas del “Loco” Houseman, que futbolísticamente fue como un hijo para el Flaco. Fue figura de aquel inolvidable Huracán de 1973, que salió campeón ganando, gustando y a veces goleando, con figuras como Brindisi, Babington, Avallay y Larrosa. Pero también con el equilibrio que aportaba “Fatiga” Russo con su sacrificio. Y la firmeza de Chabay, Buglione, Basile y Carrascosa en el fondo, facilitando la tarea del arquero Roganti.

De la misma manera, aquella selección del 78 tuvo como principal figura a Mario Kempes, además de Luque, Bertoni, Ardiles, Houseman y Ortíz, entre otros, Pero también el sacrificio del “Tolo” Gallego, el temperamento de Pasarella, la marca y proyección de Olguín y Tarantini en los laterales y la firmeza del humilde Luis Galván, en el fondo.

El joven Maradona al que Menotti convocó a la selección mayor, pero que quedó afuera a la hora del Mundial del 78, sería figura junto a Ramón Díaz de aquel juvenil que en forma brillante fue campeón mundial juvenil en Japón un año después, dirigido por el Flaco.

Luego vendría el paso por Barcelona de España (junto a Diego Maradona), el fracaso de la selección nacional en el Mundial del 82. Y una sucesión de equipos que dirigió a lo largo de su trayectoria como director técnico, alternando buenos y malos momentos, sin llegar a alcanzar el éxito deportivo de los años ’80.

Más allá de los resultados, Menotti siempre apostó al buen fútbol, al juego colectivo, convencido de que así llegarían los buenos resultados. A veces lo consiguió. Otras no. Pero nunca abandonó sus convicciones. Ganar a cualquier precio no estaba en su manual.

Hasta 1974, en que Menotti fue designado director técnico de la selección nacional, esta no era prioridad en el fútbol argentino. Hubo un antes y un después. Arrancó con un empate, el 12 de octubre de aquel año, ante España: 1 a 1, con gol de Roberto Rogel. Y concluyó su ciclo con aquella desilusión del Mundial de España en 1982.  Lo sucedió Carlos Bilardo.

Más allá de las polémicas con este último, de las distintas prédicas ante sus futbolistas, ambos ya son leyendas como entrenadores de la selección nacional. Cada uno con su estilo, ejercieron con pasión su profesión. Ambos fueron campeones del mundo.

En lo personal, siempre sentí una gran admiración por Menotti, quien, entre otras cosas, sostenía que no podía ser amigo de sus jugadores (a los que trataba de usted), porque debía mantener la disciplina en un plantel y no debía tener preferidos a la hora de elegir los titulares.

Su último aporte a la selección nacional fue elegir a Lionel Scaloni para que fuera su director técnico con miras al Mundial  de Qatar.  Como aquella decisión de sostener a Olguín como marcador de punta en el equipo de 1978, fue cuestionada.  Pero la conducción de la AFA mantuvo a Scaloni, y la Argentina obtuvo su tercer campeonato del mundo.

Hoy, a los 85 años, César Luis Menotti falleció en Buenos Aires y ya forma parte de la historia del fútbol argentino.

Recordamos que Menotti falleció este domingo a los 85 años luego de sendos problemas de salud en las últimas semanas y múltiples internaciones.-

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